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MOSAICO DE ILUSIONES

INTRODUCCIÓN

En estas páginas se recogen algunos escritos que sobre la pintura he realizado en los últimos años y tomo la historia como una herramienta útil para comprender el pasado, pero ese pasado que incluye al más lejano posible, como al reciente del Valle del Cauca.
Una aclaración muy importante debo hacer antes de continuar y es que he tratado de evitar el termino de CULTURA por haberse convertido en una palabra comodín (v.gr. cultura de la violencia, cultura para la paz, cultura musical, cultura política, etc.), y cuando aparece no tiene el sentido equivocado y limitante de sinónimo de artes sino que intenta recoger el concepto elaborado por Gramsci y Joaquín Brunner, para quienes la cultura es un hecho no puramente espiritual, ni meramente político cotidiano, sino que tiene una dimensión esencialmente organizativa, es según ellos, una organización material e institucional encaminada a mantener, defender y desarrollar el “frente” teórico e ideológico de la sociedad. De igual manera se elude la palabra ESTETICA debido a que corresponde más a la doctrinas históricamente elaboradas alrededor del buen gusto, o del gusto de élites.
Inicio este libro con una exposición sobre lo que ha sido el paisaje en las artes plásticas vallecaucanas, porque el paisaje es un tema que está cada día cobrando una nueva significación debido a diferentes motivos, pero fundamentalmente por el creciente interés de detener la degradación del medio ambiente. Al interior de la historia del arte nacional e internacional, el paisaje como representación del entorno geográfico, ha sido un tema importante gracias a esa constante preocupación del hombre por presentarnos sus distintas inquietudes sobre el lugar donde vive y con el cual sostiene, en unas ocasiones más que en otras, una relación estrecha. Rescatar la historia del paisaje dentro de nuestro desarrollo artístico regional, es útil para demostrar que este tema tiene ya una larga tradición de cientos de años.
En el tema del paisaje, como en los otros textos aquí presentados, aparecen los nombres de algunos artistas no son muy conocidos y que pueden resultar extraños aún a los especialistas, pero ello se comprenderá cuando se aborden, en la segunda parte, los múltiples problemas y contradicciones de tipo teórico y conceptual que hay al interior del campo del arte y que son difíciles de eludir, entre otras cosas, por las formas de control que la clase dirigente ejerce sobre los medios de comunicación y las instituciones de educación o promoción artística. Además se indicará que el clientelismo practicado entre los "promotores culturales" es un factor importante para establecer, la calidad de los pintores y la verdades supuestas del arte.
¿Cómo superar las falsas ideas y elaborar nuevas concepciones en el campo del arte? La respuesta a este interrogante implica un cambio en las estructuras sociales que le dan origen, pero también podemos decir que ello no se logrará conformándonos con las precarias respuestas que alcancemos, sino con la sucesiva formulación de nuevas preguntas surgidas de los últimos estudios de otros investigadores pues, como se sabe, el progreso de las ciencias se posibilita cuando se consideran los problemas de manera colectiva. Por lo pronto podemos constatar el problema la escasa bibliografía en el Valle del Cauca, la historiografía ha dejado de lado nuestro propio pasado artístico y desde otros campos tampoco hay ricos estudios teóricos sobre esta manifestación de la vida intelectual. Una historia profunda sobre nuestra tradición pictórica no se ha iniciado, sólo nos hemos conformado con algunos artículos periodísticos de relativa calidad o con los catálogos que sobre exposiciones se realizan, y cuando hay la oportunidad de establecer balances respecto de algún tema en específico de la región, encontramos solo miradas panorámicas del arte nacional e internacional, para luego si hablar escasamente de los artistas de las últimas décadas.
En años pasados mi profesor Germán Colmenares en sus cursos y con libros como “Cali: Terratenientes, Mineros, Comerciantes, siglo XVII", hizo grandes esfuerzos por desarrollar la historia regional, pero ahora deseo mostrar la importancia de continuar dicha línea de investigación en un aspecto distinto de la tradicional historia política y económica.
Al dirigir la mirada hacia el pasado, y pensando en modificar el discurso en torno del arte, nos damos cuenta del certero juicio de Hans Belting quien, al cuestionar la nueva idea de una "historia del arte mundial" nos dice: "Lo que llamamos historia del arte ha sido siempre una historia del arte europeo en la que, a pesar de todas las identidades nacionales, la hegemonía de Europa quedaba al margen de cualquier discusión. Pero aquella imagen ideal suscita hoy en día la oposición de cuantos ya no se sienten representados en ella." Y agregaba: "En una civilización planetaria, el proyecto occidental de modernización tecnológica del mundo se ha convertido en una amenaza para la diversidad cultural. Da lugar con excesiva facilidad al malentendido de que la modernidad occidental también trae consigo las bendiciones de una cultura de ámbito mundial, igual que antaño los misionero aspiraban a extender la Cristiandad a todo el mundo"
Desde una nueva perspectiva, alejado del marcado extranjerismo de nuestros académicos e intelectuales, es que pretendo adelantar mi exposición para poder ver, o explorar, un pasado desconocido. Los escritos no se han hecho, únicamente para resolver problemas estrictamente académicos de la disciplina histórica, sino que intenta además, dejar algunos cuestionamientos para quienes adelantan su labor artística y brindar algunas herramientas teóricas que les permita cimentar algunas ideas para su interés creativo. Es por esto he incluido algunas ilustraciones a manera de ejemplo y traté al máximo de no utilizar el lenguaje de especialista.*

MASIFICANDO EL VENENO


El idioma más que una suma de palabras es un vehículo que sirve para transmitir ideas y formas de pensamiento que vienen, querámoslo o no, cargados de historia. Si bien eso ha sido así durante siglos está cambiando porque los nuevos esquemas de comunicación que manejan la prensa, la televisión, el twiter y el facebook están vaciando de contenido a las palabras e imponiendo formas rápidas de transmisión visual e imitaciones de información. Con excesiva facilidad repetimos que entramos en la era de la información porque apareció el internet, la telefonía celular, la televisión por cable y pululan los “periódicos populares”, pero la verdad es que el analfabetismo continúa siendo una plaga que fluye con frases improvisadas y en medio de un océano inmenso de trivialidad, como el propagado por el periodismo light. Los grandes emporios económicos y nuestras oligarquías criollas invierten en esas empresas de vanguardia tecnológica porque reconocen que son herramientas indispensables para perpetuarse en el poder. Ellos saben lo que hacen, nos prometen información y nos embuten basura condimentada con grandes espacios publicitarios. Con la nueva prensa, esas elites están logrando un éxito rotundo porque llegan al subconsciente con un bombardeo implacable de imágenes, como lo hace la televisión, con titulares grandes, directos y coloridos, además sus artículos ahora son microscópicos pues se limitan al qué, cómo, cuándo y donde sin el más mínimo contexto o problematización de los hechos. De manera que esos periódicos ya no necesitan ser leídos o analizados, como sucedía con los de antaño porque al gusto por la retórica y la argumentación quedó sustituido por el facilismo. De esta suerte nadie visualiza la existencia de los conflictos sociales sólo ven los comunicados oficiales catalogándolo todo de terrorismo y delincuencia En consecuencia ahora no es esencial formarse un criterio propio sobre los acontecimientos, simplemente la masa tiene la opción de aceptar las verdades de los mercenarios de la “comunicación” porque la industria vive para formar eso que pomposamente llaman “la opinión pública”. Han sido tan exitosos esos dispensadores de veneno que ponen y quitan estrellas, suben y bajan políticos, santifican y desacralizan aquello que sirve a los intereses de sus amos. Por eso ya no me sorprende escuchar a una madre aconsejar a su hijo con frases del siguiente tenor: “No se complique la vida mijo estudiando cosas complicadas, que para conseguir dinero no hay que ir a la universidad”. Suena triste pero es verdad, porque lo que impone la moda es tener dinero para ser alguien en este mundo. No importa que no se trascienda el nivel de peón, lo importante son unos billetes en el bolsillo. Es la sicología de la sociedad de consumo y de los traquetos la que sustituye a esa vieja sociedad donde los valores esenciales radicaban en la formación personal y profesional. Entonces mientras los trabajadores leen a la carrera literatura chatarra, los hijos de las “familias de bien”, viajan al exterior a conseguir los más altos títulos en las mejores universidades para tener la oportunidad de ser los agentes del cambio, la información y del conocimiento preciso, para luego retornar a estas tierras a administrar los privilegios políticos y económicos de su casta súper poderosa. A esos niños bien se les dice yupis o Sr. ministro. Son odiosos a más no poder, pero los más detestables son los falsos yupis los que teniendo un empleo promedio viven de espaldas al país soñando con copiar todo lo que hacen al otro lado del mundo o nos venden por internet. Los señoritos nos tildan de ser anacrónicos por no estar a la moda, pero creo que es mejor tener los pies sobre la tierra.

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PLANIFICAR ES CUESTIÓN DE INTELIGENCIA

Hoy en el mundo prácticamente nadie se escapa al embrujo transformador del desarrollo tecnológico porque, entre otras cosas sus productos facilitan muchas de las tareas del hogar y el trabajo. Ya se han vuelto rutina por ejemplo, las noticias relativas a la conquista del espacio y asistimos a la proximidad de los viajes interplanetarios, gracias también a los grandes avances científicos. Sin embargo hay que aclarar que no es una casualidad que dichos logros se produzcan en las sociedades más organizadas, en aquellos países donde el pensamiento racional está arraigado, porque gozan de elevados índices de alfabetización que les permiten saber que planificar es el elemento clave para enfrentar las adversidades del presente y para la construcción del futuro. En consecuencia, no debería extrañarnos que sean ellos los que gocen de una esperanza de vida superior a los 75 años, que dispongan de comodidades económicas superiores y que incluyan entre sus actividades del tiempo libre la lectura y el cultivo de las artes. (claro todo eso sin olvidar el intercambio desigual, el imperialismo y etc).
Para nosotros las cosas son muy distintas, pues aquí padecemos de elevados niveles de analfabetismo y el pensamiento irracional, la improvisación o la inmediatez son la pauta fundamental de conducta. Tanto es así que se han constituido en el recurso preferido de la oligarquía nacional para perpetuar sus privilegios. Los alcaldes por ejemplo en diciembre, para saciar sus propósitos politiqueros, muchas veces promueven las ventas informales, sin reparar en lo más mínimo en las consecuencias nefastas que ello tiene; se destruyen las zonas verdes, se crean focos de infección, se invaden los espacios públicos, complican el tráfico vehicular y sobre todo, convierten a los más necesitados en idiotas útiles de los contrabandistas o de los evasores de impuestos. Por lo común, las personas no reparan en estos hechos, simplemente se dejan manipular con una falsa concepción de la solidaridad con los que padecen la pobreza, pero si analizaran con más cuidado todo el universo de riesgos y consecuencias de la informalidad, seguramente otra actitud asumirían. Como el espacio de esta columna es tan reducido me limitaré a mencionar dos elementos adicionales. Las ventas informales ponen en riesgo cada día la salud de los caleños porque no existen controles, ni la educación suficiente para prevenir los efectos de los hongos, el polvo, las aguas mal tratadas, la falta de letrinas, los alimentos en descomposición, y las bacterias como la salmonella. Las diarreas “inexplicables” y la aparición de muchas de las enfermedades infecto contagiosas encuentran su origen precisamente en los alimentos (y a veces en los objetos) que se compran en la calle. La otra consecuencia que quería resaltar, y que es la más nefasta a mi manera de ver, es que por esta vía vamos reproduciendo la inmediatez de generación en generación y aquella pereza que nubla la mente de quienes no pueden aprender a visualizar las consecuencias de sus actos. Por eso es que es tan extendido en nuestro medio el querer comprarlo todo en el semáforo, ir al paseo sin lo necesario y querer solucionar las cosas a última hora. Así el presente un mar de dificultades y el futuro el reino de lo aleatorio.