miércoles
VIVIR EN MEDIO DEL FANGO
sábado
LA REVOLUCION EDUCATIVA
* https://www.youtube.com/watch?v=43Dbi6veuhw y véanse los relatos del antropólogo sudafricano James
Suzman y su libro: “Trabajo. Una
historia de cómo empleamos el tiempo”
** La “revolución educativa”:momentos y perspectivas en http://mapeal.cippec.org/wp-content/uploads/2014/05/ATEHORT%C3%9AA-CRUZ-La-revoluci%C3%B3n-educativa.pdf
*** https://losdanieles.com/author/daniel-coronell/
****https://es.unesco.org/news/eds-revolucion-educativa
martes
TURISMO ESPACIAL, UNA IRRESPONSABILIDAD
No salgo de mi asombro de ver cómo vivimos en un mundo de fantasías. Muchas veces nos mienten; otras, nos echamos mentiras y seguimos por la vida como si no pasara nada, repitiendo las mismas frases pomposas que nos enseñan los burócratas, como esas de “seremos una universidad de talla mundial”, “Colombia es la democracia más antigua de América”, “Cali, la sucursal del cielo”, “el turismo es una industria limpia” o “el futuro está en el emprendimiento”.
La ingenuidad es una plaga muy extendida en la humanidad porque los sistemas escolares se ocupan de formar a los ciudadanos de acuerdo con los medianos estándares de cada sociedad, dejando de lado algo tan fundamental como enseñar a pensar con cabeza propia. Por eso ahora que se habla del turismo espacial, la mayoría de la gente está maravillada creyendo que eso es el progreso y que a la vuelta de unos años todos tendremos la oportunidad de flotar en el espacio.
Pero el turismo espacial es una absoluta irresponsabilidad.
Cuando el emprendedor Cristóbal Colón zarpó con rumbo a “América” la reina le vio como un “buen muchacho” “un hombre probo y valiente” que abriría las puertas del progreso para España, los indios y la cristiandad. Cuando regresó a la madre patria fue recibido como un héroe, sobre todo porque cada vez que pudo le llevó una buena ración de oro a su majestad. Detrás de él llegaron otros aguerridos emprendedores como don Hernán Cortés, Pizarro y Sebastián de Belalcázar, que crearon ciudades y trajeron la civilización. Por eso es que los adoradores de la iniciativa privada les construyeron estatuas. Más adelante otros visionarios europeos se entusiasmaron y fundaron compañías outsourcing que, gracias a la “confianza inversionista”, nos trajeron la mano de obra negra que se necesitaba para la extracción minera. Miles de esclavos murieron en el viaje, pero se creyó que era un mal menor. Así fue como se fundaron estos tiempos felices donde la iniciativa privada hace en el mundo lo que se le viene en gana.
En el capitalismo el empresario es un semidiós al que todos guardamos cierta reverencia. No le decimos asesino por andar borracho matando a la gente; simplemente lo mencionamos como el empresario alicorado que cometió una imprudencia. Lo más común es que quien tiene dinero funda una empresa y si por culpa de su negocio pierden la vida algunos de sus clientes o empleados, entonces a veces el Estado “trata” de ponerlo en cintura. Ejemplos hay todos los que quieran, pasando por los fabricantes de armas, plaguicidas, herbicidas y hasta bebidas azucaradas; por desgracia se cree que esas muertes son banalidades, o como dicen los economistas, “externalidades”.
Lo último es que mientras a unos multimillonarios supervisionarios les dio por lanzarse hacia la carrera espacial para promover el emprendimiento turístico con las alabanzas del vulgo, suenan en las esferas de las burocracias internacionales el cuento de enfrentar el calentamiento global. Eso no es más que una contradicción absurda donde nadie capta el problema.
¿Sabe usted cuántos recursos naturales se desperdician cada vez que a uno de esos ricachos les da por subirse a la nave a darse el gustico de tomarse fotos desde el espacio? En la fabricación de un cohete se gastan miles de partículas que van a la basura y en cada segundo de vuelo se quema una buena cantidad de oxígeno. Y luego ¿qué sigue? Seguramente la conversión de la luna en una factoría para producir chucherías, la exportación de mano de obra con contratos basura. Y en medio de la refriega por los mercados turísticos o industriales, ¿vendrán las guerras espaciales?
Por fin, entonces, ¿haremos realidad “la guerra de las estrellas” y toda esa serie de películas futuristas que transfieren las mezquinas y estúpidas pulsiones humanas al resto del universo? Vamos viendo cómo empiezan estos emprendimientos, pero ¿acaso no podemos adivinar cómo terminarán?
Tenemos tantos problemas sobre la faz de la tierra, por ejemplo, la miseria de millones de personas y los conflictos sociales, que vivir pendientes de las excentricidades de los millonarios es un absurdo, como seguir permitiéndoles que hagan lo que se les dé la gana. Claramente, como dicen en el gobierno, estos son temas sobre los cuales deberíamos discutir con más frecuencia, pero desarrollando argumentos y no escribiendo trivialidades en las redes “suciales”.
miércoles
PETRO Y NUESTRO PRAGMATISMO POLITICO
El Paro Nacional nos dejó muy en claro que este país está pasando por un periodo de crisis supremamente interesante porque un sector de la población ya está cansado de los 210 años de gobiernos de derecha y aunque ésta oligarquía mande a asesinar a Petro, las cosas no serán como antes. Atrás quedó la horrible noche de la Seguridad Plutocrática
Para detener las aspiraciones de la Colombia Humana los
partidarios de seguir en esta democracia de pacotilla nos quieren vender la
idea de que Petro es de extrema izquierda, un comunista que nos volverá como
Cuba o Venezuela, pero la gente ya no es tan tonta y entiende que eso no pasa
de ser una de tantas estrategias de guerra sucia que se crean para lograr
desprestigiar al oponente. Él simplemente fue un miembro del M-19, una
guerrilla que no buscaba la revolución socialista, aunque todo parece indicar
que su posible mandato presidencial sería un primer paso en el camino de
transformación hacia una Colombia ajena a las mafias del paramilitarismo, más
tolerante y humana.
Recalquémoslo, Petro no encarna un proyecto de
transformaciones comunistas, pero los que sueñan con un cambio debemos ser pragmáticos
y conscientes que no podemos desgastarnos agenciando otras candidaturas de
medio pelo, porque en estos momentos, él es el único que está en condiciones
objetivas de constituirse en el primer paso que tenemos que dar hacia la nueva
nación.
Pero no nos adelantemos, primero vienen las elecciones para
elegir el congreso y la tarea es garantizarle al futuro mandatario una base
parlamentaria fuerte que le permita, crear o reformar las leyes, pues si
permitimos que personajes atarvanes como Masias, Cabal y toda la banda de
recalcitrantes profascistas continúen en el congreso, la gobernabilidad será un
imposible porque tratarán de utilizar la comisión de acusaciones o al aparato
judicial para derrocar al presidente.
Si bien es cierto que esas son las dos grandes batallas
electorales que se avecinan, ahí no termina la lucha porque la oligarquía nos
ha enseñado que para poder ejercer el control sobre la sociedad hay que ocupar
todas las instancias del poder donde quiera que haya formas organizativas o
institucionalidad. El proyecto es claro y ambicioso: llevar el espíritu del
cambio a las veredas, las corporaciones regionales, las juntas directivas de
las empresas del Estado, los consejos superiores de las Universidades Públicas,
etc. Tiene que ser así porque la corrupción, la búsqueda del dinero fácil y la
avaricia en “legalidad” han permeado amplias capas de la población.
Por su puesto esto nos lleva a advertir que, como en toda gran empresa humana, hay un gran riesgo, el riesgo que los oportunistas de todos los pelambres se quieran subir al tren de la victoria, camuflándose bajo las banderas del cambio social para agenciar sus negocios particulares y llevarnos al punto de retorno, corrompiendo la sal. Hay que andarse con mucho cuidado porque los falsos aliados y los que se dicen de “centro” siempre están dispuestos a girar hacia el sol que más alumbre. Además, es una realidad que la política es dinámica, es decir cuando tratamos de los asuntos colectivos, los hombres tendemos a caer en los procesos cíclicos de: oposición, ascenso, toma del poder, corrupción, descenso, oposición y no hay motivos para pensar que lleguemos a ser en esto, una nación excepcional.

